junta mayor


Orígenes de la Junta MayorHasta casi concluir el primer tercio del siglo XX, las instituciones que tenían a su cargo la organización de la Semana Santa en nuestra Ciudad (Venerables Órdenes Terceras de los conventos de Santa Ana y de San Gregorio, Cofradía del Pilar, etc.) marchaban cada una por su lado, al estar vinculadas las procesiones, por una parte, a tales Asociaciones de Fieles y, por otra, al patronazgo de distintas familias que se ocupaban del arreglo de los "pasos" y se hacían cargo de todos los gastos que implicaba una procesión, inclusive el de pagar a los escasos nazarenos que por entonces desfilaban. El único atisbo de cierta coordinación se producía con la procesión general del Viernes Santo, organizada por la Venerable Orden Tercera del convento de San Francisco que dictaba algunas normas sobre horario, vestuario e itinerario, que eran aceptadas por la Cofradía del Pilar y la Venerable Orden Tercera del Convento de San Gregorio de los frailes Alcantarinos que, por aquel entonces, sacaba el "paso" de Nuestro Padre Jesús de la Caída.A finales de los años veinte y principio de los treinta se fundan la Cofradía del Perdón, la Mayordomía de Ntra. Sra. de los Dolores y la Cofradía de El Lavatorio. Estas, junto con la V. O. T. de San Francisco y la Cofradía del Santo Sepulcro -que desde el año 1934 organizaba la procesión del Santo Entierro- constituyeron la llamada "Comisión de Cofradías orcelitanas" que, en la Cuaresma del año 1936, llegó a publicar un folleto en el que solicitaba la colaboración de las instituciones y comercios de la ciudad, con miras a editar una revista de Semana Santa.La labor de tal "Comisión de Cofradías orcelitanas" debía estar circunscrita a esa finalidad, pues cuando la Cofradía del Perdón y la Mayordomía de Ntra. Sra. de los Dolores solicitan de la primera autoridad municipal permiso para sacar a la calle sus respectivas procesiones en la Semana Santa de ese año 1936, lo hacen a título individual. El permiso les fue denegado, con el pretexto de mantenimiento del orden público, y ese año no hubo procesiones en nuestra Ciudad.Al concluir la Guerra Civil, el día 1 de abril de 1939, la Cofradía del Perdón organizó el Viernes Santo, día 7 de dicho mes, la procesión que desde el año 1927 celebraba el Martes Santo. Tal desfile, el único de ese año, tuvo como itinerario desde la iglesia de Santiago a la de San Gregorio, Sede Canónica de dicha Cofradía, que estaba convertida en parque de bomberos.El día 10 de diciembre de ese mismo año se constituye la Hermandad del Silencio en la Iglesia de Santiago. Y en el año siguiente, el Círculo Católico de Ntro. Padre Jesús se hace cargo del "paso" del Ecce-Homo, que en la Semana Santa había desfilado el Miércoles Santo con la Cofradía del Lavatorio y la Cofradía del Pilar que sacaba el "paso" de San Pedro el Arrepentido.Todo esto demuestra el cariño que tenía, y sigue teniendo, Orihuela por su Semana Santa, pues pesar de las dificultades de todo tipo por las que se pasaba a principio de los años cuarenta, los oriolanos se ocupaban en comenzar a reponer el gran patrimonio procesional destruido en la Guerra Civil.Fue precisamente ese año de 1940 cuando el sacerdote oriolano don Luis Almarcha Hernández, a la sazón Vicario General de la Diócesis -recordado por su intensa labor social y cultural y dotado, además, de una gran capacidad organizativa- decide formar una estructura que aglutinara a todas las Cofradías y Hermandades de la Semana Santa oriolana, de la que era un ferviente impulsor y partidario. En tal tarea fue ayudado por otro inolvidable sacerdote, don Antonio Roda López. Así nació la Junta Mayor.De esa primera época, en la que faltaba casi todo, excepto la buena voluntad, no se conservan las Actas de las reuniones, ni apenas manuscrito alguno emanado de la Junta Mayor. Pero existen dos documentos gráficos que, de forma incontestable, acreditan su existencia.El primero, una pequeña publicación realizada por la propia Junta Mayor, en la que se establecían los horarios e itinerarios de las procesiones, así como una breve descripción de los "pasos" que las formaban. Se da la curiosa circunstancia de que en su portada figura una foto del Cristo de la Agonía de Salzillo, en la que aparece la imagen de María Magdalena a los pies de la cruz, cuando tal imagen desapareció en la Guerra Civil.Pues bien, en dicho folleto figuran los componentes de la Junta Mayor: Presidentes de Honor, el Sr. Obispo y el Sr. Alcalde; Hermano Mayor, el Dr. Almarcha; Presidente, Rvdo. Roda López; Secretario, don Juan Villaescusa, Presidente de El Lavatorio; Tesorero, don Manuel Penalva, Hermano Ministro de la V.O.T.; Contador, don Juan Pertusa, Presidente del Ecce-Homo y siete Vocales, don Evaristo Cárceles, Presidente de la Cofradía del Perdón; don Alejandro Roca de Togores, Presidente de la del Pilar; don Manuel Muñoz Aliaga, Presidente de la Hermandad de El Silencio; doña Manuela Pescetto, Presidenta de la Mayordomía de los Dolores; don Andrés Lacárcel, Delegado de la Comisión de Festividades del Excmo. Ayuntamiento; don Tomás Navarro, Presidente de la Cámara Oficial de Comercio; y don Enrique Garriga, "encargado" del "paso" de San Pedro Arrepentido.En segundo lugar, la revista "Semana Santa Olezana" (Estampas de recordación) que lleva en su portada una fotografía de Ntro. Padre Jesús de La Caída ilustrada por un párrafo del capítulo "Simón de Cyrene", del libro "Figuras de la Pasión del Señor" de Gabriel Miró. Y bajo éste un lema: "En el gozo de la Pascua de Resurrección del Señor". Esta publicación fue dirigida por "Gabriel Sijé" y, además de las que a continuación haremos referencia, contaba con las colaboraciones literarias de Luis Bueno, Antonio Escudero Esquer, Fernando Brú, José Franco, Enrique Lucas y del que suscribe.En la presentación de la revista, Mariano Belda Garriga, a la sazón Alcalde de la Ciudad, hace referencia a las nuevas procesiones de la Hermandad del Silencio y de la Cofradía del Ecce-Homo y añade: «...la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades de la Semana Santa, órgano superior creado para velar en todo lo que a organización y propaganda de nuestra Semana Santa concierne...».También Eladio Belda Irles, secretario de la Cofradía del Perdón, escribe: «...así como también esperamos que la Junta Mayor de Cofradías y Hermandades intensificará sus trabajos...». Y, seguidamente, el presidente de la Cofradía del Ecce-Homo, Juan Pertusa, comenta en otro artículo el resurgimiento de la Semana Santa «...por medio de la Junta Mayor de Cofradías, institución laudable,...».Por último, Emilio Bregante Palazón, en un texto titulado "Norma y comportamiento", escribe: «El ritmo que estas fiestas han adquirido este año, debe continuar en aumento y para ello espero que no falte el impulso necesario de la Junta Mayor de Cofradías, compuesta por señores que tienen plenamente demostrado su interés por cada una de las procesiones que hemos presenciado.» y añade: «...rindiendo el más ferviente homenaje de admiración a Dª Manola Pescetto y a los Sres. don Evaristo Cárceles, Villaescusa, Roda, Monserrate Moreno y Pertusa, a cuyos desvelos debemos el resonante éxito alcanzado este año.»Por si tales referencias directas no fueran suficientes, en este ejemplar de la Semana Santa Olezana encontramos un artículo del Vicario General del Obispado, el Dr. Almarcha, que ensalza la belleza y devoción de las procesiones de Orihuela y en la firma, junto al nombre del autor, aparece el título de Hermano Mayor de la Junta de Cofradías.Es decir, que en el año 1941, la Junta Mayor era ya una Institución con arraigo en nuestra Ciudad, de la que se conocía perfectamente su finalidad y cometidos, presidida por un Hermano Mayor Eclesiástico e integrada por los presidentes de las Cofradías y Hermandades entonces existentes más los representantes de la Comisión de Festividades del Ayuntamiento y de la Cámara de Comercio.En el año 1943, en reunión celebrada el primer jueves de Cuaresma se admite en la Junta mayor al representante de la Cofradía de la Samaritana y se acuerda que su salida sea en la noche de Lunes Santo, junto a la Cofradía del Ecce-Homo.[1] Texto de D. Antonio García-Molina Martínez en la revista "Oleza" del año 2.000Ese mismo año de 1943 y en los siguientes comienzan a ver la luz las revistas de Semana Santa editadas todas ellas por la Junta Mayor, y en tales publicaciones, muchas de ellas de una gran altura artística y literaria, se puede ir percibiendo la progresión de nuestra Semana Mayor, pues entre dicho año y el de 1947 se constituyen las Cofradías de la Santa Cena, la de los Azotes y la Hermandad del Prendimiento.El citado año de 1947 fue el primero en que la Junta Mayor organizó el Pregón de la Semana Santa, celebrando asamblea pública y solemne en el Salón de Sesiones de la Casa Consistorial, allí se procedió a la lectura del pregón -el mismo que aún se lee en la actualidad y que es obra del autor de estas líneas- y seguidamente a su glosa, a cargo de Eladio Belda Irles. También ese año apareció impreso la revista de Semana Santa el flamante escudo de la Junta Mayor.Más tarde, en la publicación correspondiente a la Semana Santa de 1949 aparece una orla con los retratos de los que éramos sus componentes, coronada por los de sus Presidentes de Honor, el Obispo García Goldáraz y el Alcalde Ferrer Monera, y el del entonces Presidente, el sacerdote, don Antonio Roda López.Por aquellas fechas, la Junta Mayor pensó en la comodidad de los oriolanos y de los visitantes que, cada año en mayor número, contemplaban el paso de las procesiones y así comenzó a actuar en relación con las sillas en la vía pública, hasta entonces reducidas a las que sacaban los particulares a la puerta de sus domicilios. Así, en un primer momento, la Junta Mayor dispuso durante varios años de las sillas que poseía el Oratorio Festivo de San Miguel, cedidas por don Antonio Roda. El escaso importe de la recaudación era empleado por don Luis Boné Rogel, Emperador de los "Armaos", para dotar a su tropa de capas y efectos procesionales. Luego, a principios de 1952, por indicación de don Antonio Roda, me puse en contacto con don Francisco Martínez Arenas, empresario de la plaza de toros, para concertar la utilización durante la Semana Santa de las sillas del cine que durante el verano funcionaba en el coso oriolano. Realizado el acuerdo, se cubrió la carrera de las procesiones con tales asientos. Como anécdota diré que la recaudación ascendió a 10.887. pts., y de ella le fue entregada la mitad a la Junta Mayor.Durante esos primeros años cincuenta es cuando se produce la remodelación de la Junta Mayor, que queda estructurada como en la actualidad al elaborarse unos Estatutos que son aprobados por el Obispado y conforme a ellos es designado el primer presidente seglar, el doctor don Ángel García Galiano, en su calidad de Hermano Ministro de la Venerable Orden Tercera.Termino estas notas con dos sentimientos: nostalgia y afecto, la nostalgia desde la que se recrea siempre el tiempo pasado y el afecto entrañable hacia esta institución que cumple sesenta años de existencia.-Antonio García-Molina Martínez-






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